Los coches de segunda mano suelen dar buenos resultados y en algunas ocasiones, por ejemplo cuando se trata del primer coche, es mejor opción que los coches nuevos de concesionarios

Antes de llevar a cabo la invesión que supone comprar un coche de segunda mano, atiende a estos consejos que te ayudarán

Consejos para comprar un coche de segunda mano
  1. Tipo de coche. Ten claro qué tipo de coche quieres. En el caso de un coche de segunda mano, tendrás más flexibilidad a la hora de elegir, pues dentro de tu presupuesto podrás encontrar un mayor número de opciones de diferentes segmentos y en diferentes estados. Suele ocurrir que los coches baratos  tienen más antigüedad o menos prestaciones que los de precio más elevado.
  2. Dónde comprar. Elige bien el lugar y el tipo de la compra, tienes tres opciones: Particular, establecimiento de compra-venta o concesionario oficial. Para acotar y agilizar un poco la búsqueda, el mejor sitio y la primera parada para tu busqueda, sin duda, ha de ser Internet. Primero busca que el tu presupuesto se ajusta al tipo de coche que quieres y haz una comparativa de precios. Pues recurrir a medios específicos destinados a la compra-venta de coches usados  o directamente a las páginas web de los distintos concesionarios en tu zona. Ten en cuenta, que al final tendrás que ir a ver el vehículo antes de comprarlo.
  3. Asesórate. Si puedes contar con el asesoramiento de un experto en la materia, mejor. Es habitual escuchar que el modelo que nos gusta ha sido propiedad de una señora mayor, con chófer, que siempre lo guardaba en garaje y apenas lo usaba. Es recomendable analizar todos los apartados que componen el vehículo: carrocería, motor, transmisión, habitáculo, buscando posibles reparaciones en chapa y pintura que delaten un mal arreglo. Normalmente las gomas de las ventanillas, las "aguas" en la pintura, burbujas o las diferencias de tono entre dos componentes de la carrocería delatan una reparación mal efectuada. También debemos buscar fugas de líquidos del motor, de la transmisión o del circuito de refrigeración. Un medio eficaz para detectar estas últimas incidencias es subirlo a un elevador para poder observar con detenimiento el estado de los bajos del coche.
  4. Prueba. Pídele al propietario que te dé una vuelta con el coche conduciendo él. Nos fijaremos en su forma de conducir, si exige mucho al motor, si efectúa los cambios con rapidez y si, con su conducción, intenta disimular problemas del vehículo (con el manejo del volante puede ocultar que la dirección "tira" hacia algún lado, si tarda mucho en cambiar de marcha puede significar que ésta rasca, si frena con mucha antelación puede que los frenos no estén bien). Posteriormente conduciremos nosotros para comprobar que no hay problemas con el coche.
  5. Mecánica . Identifica los posibles achaques del vehículo: Las holguras, ruidos, chirridos y humos son también síntomas de una vejez prematura. Si la dirección presenta una holgura excesiva al girar hacia ambos lados, puede que también los neumáticos muestren un desgaste irregular. Si el motor despide humo de color blanco azulado y tiene un olor aceitoso, es que no se encuentra en muy buen estado y quema parte del aceite destinado a la lubricación.
  6. Interior. Su estado te dará una idea del trato que ha recibido el coche a lo largo de su vida. Normalmente el cuentakilómetros no te servirá para conocer el kilometraje del modelo, pues en muchos casos habrá sido "retocado". El desgaste en moquetas y pedales puede ser muy significativo. También el estado del volante puede indicarnos el uso del coche. Un volante suave y brillante por la parte superior indica que el modelo ha superado con facilidad el centenar de miles de kilómetros.
  7. Mantenimiento. Pide el libro de mantenimiento La forma más segura de saber el mantenimiento del coche es solicitar el libro de mantenimiento y contrastar la información con el taller donde se han llevado a cabo las revisiones periódicas.
  8. Papeles. Comprueba el estado administrativo del coche Podemos acudir a la Jefatura Provincial de Tráfico para comprobar el estado "administrativo" del coche; es decir, si tiene cargas pendientes, como multas, reservas de dominio, embargos, etc y conocer el número de dueños que ha tenido, la fecha de la primera matriculación, etc.
  9. Documentación. Debe estar completa y en buen estado. El vendedor debe presentarnos una fotocopia de su DNI, los recibos del Impuesto de Circulación de los 5 últimos años, la Ficha de Inspección Técnica con la "ITV" en vigor si el vehículo tiene más de cuatro años, el Permiso de Circulación y un contrato de compra-venta, todo ello debidamente cumplimentado, firmado y rubricado. Si no disponemos de mucho tiempo, podemos recurrir a los servicios de un profesional o gestoría que nos hará el trámite de forma rápida y segura por poco dinero. En caso de realizar la compra en un establecimiento autorizado, deberán facilitarnos una factura reglamentaria.
  10. Sentido común. La precaución, el "olfato" y el sentido común son los mejores consejos para evitar problemas de última hora. Las prisas nunca son buenas. Normalmente los vendedores, sean profesionales o particulares, siempre tienen otra persona interesada en el coche que nos gusta. Si tan interesada está la otra persona, que lo compre. Hay más coches que longanizas… Normalmente los compra-venta y los concesionarios ofrecen mayores garantías y son más fáciles de localizar en caso de problemas.

 



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