La mayoría de la gente acostumbra a preguntarme por qué me metí en esto. La verdad: no fui yo.
Durante una despedida de soltera surgió el tema de los juguetes eróticos y yo, sin pudor alguno, comenté abiertamente a todas las asistentes, conocidas y desconocidas, los pros y contras que, con mi conocimiento del momento, era capaz de detectar.
Hablamos sobre juguetes, variedades, materiales, libros, momentos y por qués. Charlamos, reímos, bebimos, debatimos… Nadie se escandalizó, todas nos desahogamos, compartimos experiencias y, sobre todo, nos conocimos un poco mejor, tanto a nosotras mismas como al resto del grupo.
De vuelta a casa una amiga sentenció que debía dedicarme al tuppersex. Era la primera vez que escuchaba esa palabra.
Al principio me lo tomé a risa pero pronto descubrí que hablaba en serio. “Empatizas” Me dijo. “Eres capaz de hablar de sexo sin tabús, de escuchar y recomendar sin prejuicios. Deberías dedicarte al tuppersex”
María consiguió que me picara la curiosidad y cuando llegué a casa comencé a investigar sobre el tema: Una reunión tuppersex es una excusa para dedicarnos un rato a nosotras mismas, es una terapia de grupo, una forma de quitarnos prejuicios y enriquecer nuestra vida sexual… no nacemos enseñadas y es conveniente ayudarnos unas a otras…
Esto era precisamente lo que había ocurrido en aquella despedida de soltera.
Y es divertido ¿Qué duda cabe?, dinero extra, sin horarios, sin presiones, haciendo lo que más me gusta…
Y fue así como me convertí en una de las asesoras tuppersex de Cama de Rosas.
Y desde entonces siempre me acompaña mi maleta, he conocido a mucha gente interesante, y he vivido montones de divertidas anécdotas que podría contaros pero… esas me las guardo para otro artículo.
Isthar
Asesora tuppersex de www.camaderosas.es
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